Por Jorge Ceballos
La sucesión dirigencial en Morena es bola cantada. Ariadna Montiel Reyes se convirtió en la nueva pastora del partido gobernante en un momento de crisis internacional por las acusaciones que el gobierno norteamericano presentó contra el exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya por sus presuntos nexos con el crimen organizado.
Posterior a la toma de protesta Montiel Reyes llamó a la militancia y a los mexicanos en general a mantener la unidad en torno al movimiento de la Cuarta Transformación, el cual enfrenta una ofensiva permanente por parte de opositores, comentócratas y desde luego el gobierno norteamericano encabezado por Donald Trump.
El tono victimario-consolidante es clásico en la retórica de la 4T: presenta al movimiento como sitiado por fuerzas externas -oposición, prensa crítica y posibles presiones internacionales, aludiendo a tensiones con Estados Unidos, o escándalos como el caso Sinaloa-,
La recién electa presidenta del Comité Ejecutivo Nacional de Morena destacó que, siguen leales a sus principios de no mentir, no robar y nunca traicionar al pueblo de México. Recordando que ese partido nació en la resistencia y en la resistencia seguirán, mensaje que conectan directamente con la narrativa fundacional de Morena y Andrés Manuel López Obrador.
El mensaje de Montiel fue corto, de tono defensivo y movilizante, con énfasis en tres ejes principales:
- Ofensiva externa y llamada a la unidad, ampliando: “Ninguno de los medios de comunicación, comentócratas o gobierno extranjero puede romper la unidad que tenemos”.
- Defensa de la ética y cero tolerancias a la corrupción. Montiel enfatizó que “esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena”. Advirtió que quienes aspiren a candidaturas en 2027 deben tener “una trayectoria impecable” y, según algunas versiones del mensaje, “si alguien comete corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato”.
Este punto busca proyectar limpieza y responder a críticas recurrentes sobre opacidad en programas sociales, alianzas con otros partidos y señalamientos externos (como los de la fiscalía estadounidense contra figuras de Morena). Funciona también como señal de disciplina interna hacia posibles aspirantes y gobernadores.
- Continuidad de la transformación y organización territorial Aunque el discurso fue más reactivo que propositivo, Montiel recordó de dónde vienen las luchas y causas que representan, sin conformarse con lo logrado.
Su perfil como exsecretaria de Bienestar (operadora clave de los programas sociales y el padrón de beneficiarios más grande del país) sugiere que su gestión priorizará el trabajo territorial, el control de estructuras y la consolidación del padrón de más de 12 millones de militantes/afiliados. El objetivo implícito: preparar la maquinaria para 2027 y tejer mejor las alianzas con PT y PVEM… Hasta la próxima.



